LA LINEA CLARA

 

La instalación en España de un neo-thacherismo

Los resultados de las últimas elecciones generales abren en nuestra Patria un nuevo periodo político ante el cual los social-patriotas debemos situarnos.

La victoria aplastante del Partido Popular debe ser analizada, y debemos adaptarnos a la nueva situación.

En primer lugar la actual victoria del PP trae como consecuencia que el PP ganara también las próximas elecciones generales. Ningún partido en España que gane por mayoría absoluta unas elecciones generales pierde las siguientes elecciones. Es importante tener en cuenta este principio para saber que en el 2004 las posibilidades de perdida del poder por parte del PP son nulas.

En segundo lugar con estos márgenes el PP intentara ganar el poder, o aumentar su influencia, en todas las comunidades autónomas, empezando por las más adversas: el País Vasco y Cataluña; en el primer caso a través de confrontación, en el segundo a través de la colaboración. El PP parece calcular que el asalto del poder en estas comunidades traerá como consecuencia la ampliación de su influencia en todas las comunidades autónomas.

En el plano socioeconómico se volverá medir el progreso social y el bienestar a través de los indicadores macro económicos. Las conquistas sociales, el desarrollo sostenible y adaptado ecológicamente, la sanidad y otros servicios públicos, quedarán relegados a un segundo, o posterior, plano.

En el campo de la inmigración es previsible que después de la regularización de varias decenas de miles de extranjeros en el año 2000 habrá una legislación externamente mas restrictiva, necesaria sobre dos planos, uno interior de adaptación de un contingente serio de extranjeros (con sus secuelas de mas inmigración: amistades, reagrupaciones familiares, dobles usos de documentación,... y la necesarias adaptaciones de servicios sociales, y del mercado laboral a la aparición de un fuerte contingente subalterno, etc.), y otro externo, el reclamo por parte de la UE/CE del cumplimiento del papel de control de fronteras que nos corresponde.

En el campo de la derecha radical se abrirá un periodo de conformismo. Los boletines de muchas de sus asociaciones antes, y sobre todo después de las elecciones, han mostrando su satisfacción por la mayoría absoluta del PP. Los 20-N de la década de los 70 han sido sustituidos por las celebraciones de las victorias electorales del PP en Madrid. (Hasta el extremo que los alrededores de la sede del PSOE el 12 de marzo corrió el rumor de que los manifestantes exaltados acudirían hasta allí).

En la oposición solo habrá remedos neo-liberales, la fase de reconstrucción del partido socialista con la lucha entre las diversas familias será larga. En la izquierda real costará encontrar un modelo post-anguita. Y en la periferia la "izquierda de los pueblos" seguirá teniendo su terreno, tanto para los situados en el independentismo: BNG, ERC; como en el regionalismo: Chunta, etc.

La posición de los nacionalismos liberales (PNV, CIU) seguirá siendo equivoca, compartiendo en muchos aspectos el modelo socioeconómico, pero intentando ampliar sus poderes particulares. En el caso del PNV sus devaneos con el independentismo radical serán muy peligrosos.

El independentismo radical vasco (EH/HB y el futuro movimiento/partido que se creara para Navarra, País Vasco y País Vasco Francés) seguirá siendo un factor de inestabilidad política seria. Y los grupúsculos seguidistas en toda España de este modelo nos serán por otra parte serios estorbos. (Se llamen como se llamen: BIA en Asturias, BAT en Torrelavega, PUA en Cataluña, Nación andaluza, etc. A los que habrá que añadir siempre las tribus ocupas, autónomas, etc.)

 

Nuestra posición respecto al nuevo periodo político

Ante el avance del neo-liberalismo debemos seguir reclamando las conquistas sociales ya conseguidas y el avance en las nuevas formas que la actual sociedad reclama.

En especial debemos reclamar:

Ante el avance de un progreso económico analizado en términos macroeconómicos debemos proponer:

Ante el avance del nuevo orden mundial debemos afirmar:

 

Creemos que en cambio algunas de las cuestiones presentadas como claves desde la derecha radical no tendrán rentabilidad política. En especial el tema de la unidad nacional y el de la inmigración. La primera porque la presión sobre el nacionalismo catalán es seria a través de dialogo, y en el vasco por la evidente oposición que le presentará el PP. Este será un tema que desde la derecha radical "colaboracionista" se presentará como un éxito de la psoción pro-PP. En el caso de la inmigración la necesaria apertura de un periodo restrictivo no llevara a que en este tema la derecha radical "oposicionista" logre destacar su papel.

Es evidente que nuestro trabajo político es la oposición al modelo neoliberal gestionado por el PP, es decir la de oposición al modelo en si mismo y no al PP en particular.