Movimiento Social Republicano    

Movimento Sociale Repubblicano      

Mouvement Social Républicain  

Republikanische Gesellschaftliche Bewegung  

Republican Social Movement

Carta de Manlio Sargenti enviada al MSR

Queridos camaradas del Movimiento Social Republicano

He leído con vivo interés la "Norma Programática" de vuestro movimiento publicada en el último número de "Tribuna de Europa". Allí se recoge e interpreta la experiencia que vivimos los italianos en la República Social entre septiembre de 1943 y 1945, dando vida a aquel proyecto de transformación radical de la sociedad y del Estado que se resumía en la fórmula de la "socialización".

Podrá parecer absurdamente antihistórico volver a proponer aquella fórmula después de cincuenta años, en una situación económica, social y política profundamente diferente.

Pero no es así. Vuestro programa ha intuido felizmente que, al contrario, la exasperación del capitalismo triunfante, con todas sus contradicciones, con toda su incapacidad para resolver los problemas vitales de la sociedad y del Estado, hace más necesaria que nunca una profunda transformación, un cambio radical en el modo de concebir las relaciones sociales y políticas. Se debe añadir que los términos del problema no han cambiado sustancialmente en los últimos cincuenta años: queda siempre vivo el distanciamiento entre los dueños del capital y los prestadores de trabajo, queda siempre operante el arbitrio empresarial en la gestión del proceso productivo, han quedado siempre, y ahora incluso agravadas, las desigualdades en la distribución de las riquezas producidas. En verdad, es cierto que las condiciones de los trabajadores dependientes han mejorado en términos económicos. Pero su participación en el proceso de toma de decisiones es ahora y siempre nula. Así como es también nula la participación del ciudadano en el proceso de toma de decisiones a todos los niveles, económico, administrativo, político. La falsa democracia electoralista sólo da al ciudadano la ilusión de participar en las decisiones que atañen a su vida, su bienestar, su afirmación como individuo y como parte de la sociedad. En realidad, una vez depositada la papeleta electoral en la urna, el ciudadano queda expropiado de toda posibilidad de intervenir en las decisiones, que quedan asignadas a las oligarquías de los partidos políticos. No creo que bajo este perfil la situación de España sea muy diferente de aquella de la cual nos lamentamos en Italia.

La socialización quería transformar todo este modo de concebir la vida social y política. Partiendo de la empresa, intentaba transformar no sólo la estructura económica, no sólo el gobierno del proceso productivo y distributivo, sino también la estructura política, asegurando la verdadera democracia, la verdadera participación de los ciudadanos en el proceso de toma de decisiones, a todos los niveles.

Es hermoso el que vosotros hayáis retenido y recobrado esta idea que, tras el hundimiento del comunismo, es la única idea revolucionaria capaz de oponerse al triunfo del capitalismo salvaje y de la falsa democracia que en él se apoya.

Es necesario que las jóvenes generaciones de todos los países europeos sean conquistadas por esta idea, no olvidando que, como afirmó Mussolini en uno de sus últimos discursos, la socialización constituye "la actuación posible, humana, actual del socialismo".

No debemos temer el declararnos socialistas, pero en el sentido del verdadero socialismo, no en el tradicional de los partidos socialistas europeos, sino de un socialismo nuevo y original, precisamente el socialismo de la socialización. Por ello creo que la fórmula "España, República, Socialización" sea más eficaz, por más original, de aquella de "España, Socialismo, República" que he visto sobre la portada de "Tribuna de Europa"

Os auguro un buen trabajo y quedaría contento de poder tener un encuentro con vosotros con el fin de discutir estos temas.

Os envío, mientras tanto, un saludo de camarada.

Milán, 2 agosto de 2000.

MANLIO SARGENTI


Cari Camerati del Movimiento Social Republicano,

Ho letto con vivo interesse la "Norma Programática" del Vostro Movimento pubblicata su "Tribuna de Europa" dello scorso guigno. Essa raccoglie ed interpreta l'esperienza che noi italiani vivemmo nella Repubblica Sociale tra il settembre del 1943 ed il 1945, dando vita a quel progetto di radicale trasformazione della societá e dello Stato che si riassumeva nella formula della "socializzazione".

Puó sembrare assurdamente antistorico riproporre quella formula dopo oltre cinquant'anni, in una situazione economica, sociale e politica profondamente mutata.

Ma non é cosí. Il vostro programma ha felicemente intuito che, al contrario, l'esasperarsi del trionfante capitalismo, con tutte le sue contraddizioni, con tutta la sua incapacitá di risolvere i problemi vitali della societá e dello Stato, rende piú che mai necessaria una profonda trasformazione, un radicale mutamento del modo di concepire i rapporti sociali e politici. E si debe aggiungere che i termini del problema non sono sostanzialmente mutati negli ultimi cinquant'anni: resta sempre vivo il distacco tra i portatori del capitale ed i prestatori d'opera, resta sempre operante l'arbitrio impreditoriale nella gestione del processo produttivo, restano sempre, ed anzi si aggravano, le sperequazioni nella distribuzione della ricchezza prodotta. Certo le condizioni dei lavoratori dipendenti sono grandemente migliorate in termini economici. Ma la loro partecipazione al processo decisionale é ancora e sempre nulla. E cosí pure é nulla la partecipazione del cittadino al processo decisionale a tutti i livelli, economico, amministrativo, politico. La falsa democrazia elettoralistica dá al cittadino solo l'illusione di partecipare alle decisioni che riguardano la sua vita, il suo benessere, la sua affermazione come individuo e come parte della societá. In realtá, deposta la scheda elettorale nell'urna, il cittadino é espropriato di ogni possibilitá di intervento nelle decisioni, che restano appannaggio delle oligarchie dei partiti politici. Non credo che sotto questo profilo la situazione della Spagna sia molto diversa da quella che noi lamentiamo in Italia.

La socializzazione voleva trasformare tutto questo modo di concepire la vita sociale e politica. Partendo dall'impresa intendeva trasformare non solo la struttura economica, non solo il governo del processo produttivo e distributivo, ma anche la struttura politica, assicurando la vera democrazia, la vera partecipazione dei cittadini al processo decisionale, a tutti i livelli.

E' bello che Voi abbiate ripreso e riprendiate questa idea, che, dopo il fallimento del comunismo, é l'unica idea rivoluzionaria in grado di opporsi al trionfo del capitalismo selvaggio ed alla falsa democrazia da esso appoggiata.

Occorre che le giovani generazioni di tutti i Paesi Europei siano conquistate da questa idea, non dimenticando che, come affermó Mussolini in uno dei suoi ultimi discorsi, la socializzacione costituisce "l'attuazione possibile, umana, attuale del socialismo".

Non dobbiamo aver timore di dichiararci socialisti, ma nel segno del vero socialismo, non di quello tradizionale dei partiti socialisti europei, ma di un socialismo nuovo ed originale, il socialismo, appunto, della socializzazione. Perció io credo che la formula "España, República, Socialización" sia piú efficace, perché piú originale, di quella "España, Socialismo, República" che vedo ora sulla copertina di "Tribuna de Europa".

Vi auguro buon lavoro e saró ben lieto se potró incontrarVi e discutere con Voi questi temi.

Vi rivolgo, intanto, un cameratesco saluto.

Milano, 2 de agosto 2000

MANLIO SARGENTI


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